Ideas sueltas apuntadas durante el verano

Ideas sueltas apuntadas durante
el verano:

El mercado del fútbol y la Bolsa,
que no dejan de ser hijos de un mismo padre. De repente, se rompe el mercado y
“parece barato” comprar a Neymar por 225 millones de euros. Esto trae dos  consecuencias: 1) Todo lo que se asemeja al
activo vale repentinamente mucho más. Dembelé pasa, de costar 15 millones de
euros en 2016, a 150 millones de euros en 2017. Si ponemos los tipos de interés
en negativo, el resto de los activos valen infinito. 2) Si todo el mundo sabe
que tengo dinero fresco y la “obligación social” de reemplazar al brasileño, el
mercado ha reaccionado antes de que yo pueda realizar mi acción, y me pedirán
150 por algún brasileño de medio pelo, 40 millones por Alexanco y 30 por Paco
Gento que tiene un buen track record. En la Bolsa, los Bancos Centrales hacen
el papel de los dirigentes qataríes de equipos de fútbol, dispuestos siempre a
venir con dinerito fresco.

Leo las predicciones macroeconómicas
escritas en mi cuaderno a principios de año. “La inflación quedará muy por
debajo de lo que espera el mercado, una vez superado el efecto escalón de los
precios energéticos del primer trimestre del año, los tipos de interés subirán
mucho menos de lo que espera el mercado, y la reforma fiscal americana no creo
que se implemente en este año. Lo del billón de gasto en infraestructuras,
también estoy dispuesto a admitir apuestas a que ni se acerca”. Los mercados
subieron porque la política fiscal, tanto por el lado de un mayor gasto, como
una mayor renta para las personas por menores impuestos, iba a suponer una
multiplicación del consumo. La inflación conllevaría unas mayores ventas y unos
mejores resultados para las empresas. El mercado de acciones americano, a pesar
de no cumplirse todas estas expectativas, se encuentra apenas a un 2% de su
máximo histórico. Conclusión filosófica: “Deja de acertar en la macro y te
darás muchas menos leches en los mercados”.

La recuperación de los salarios
sigue brillando por su ausencia, quedándose por debajo otra vez del crecimiento
real de la economía. Obviamente, no comparten mi opinión el padre de Neymar, el
hermano hipster de Sergio Ramos y Tim Cook, el CEO de Apple, al que le acaban
de dar 89,2 millones de dólares de gratificación. ¿Puede cambiar algo esta
tendencia? ¿Vamos a un mundo en el que habrá una escasa minoría con sueldos
galácticos y una inmensa mayoría con sueldos de subsistencia? Según una
encuesta (siento no tener la fuente, fue lectura playera), el 78% de los
trabajadores americanos a tiempo completo viven al día sin capacidad de
ahorrar. El año pasado eran el 75%. Teoría, por otra parte, difícil de ver
reflejada en la realidad española, viendo los precios de los apartamentos
playeros, hoteles y restaurantes, y las manadas de gente que hay en todas
partes. Conclusión: todo el mundo debe de haber tenido bitcoins comprados muy
baratitos…

La economía tiene siempre dos
caras. Encantados con la subida de los precios de los inmuebles (el que los
tenga) como signo de fortaleza y de que los Bancos Centrales han hecho un buen
trabajo (Mario dixit). El otro lado (mayoritario por otra parte): el esfuerzo
para comprar una vivienda en Estados Unidos es ahora el mayor de los últimos
nueve años (porcentaje de ingresos destinado al pago de la vivienda).

Datos publicados curiosos. A
principios de agosto, el 65% de los gestores americanos pensaba que el mercado
estaba sobrevalorado. Esto seguramente no indique nada. Según Credit Suisse,
una de las características del mercado desde el año 2009 es que las
corporaciones han comprado el 18% de la capitalización de la bolsa americana,
mientras las instituciones (fondos de inversión, de pensiones, mutualidades,
etc) han vendido el 7% de la capitalización del mercado. La mediana de los
precios de las acciones respecto a sus ingresos ha alcanzado hace unos días el
nivel más alto de la historia.

El nivel de entusiasmo-desilusión
cada vez que hay unas elecciones políticas bate récords continuamente. El apoyo
a Macron en las encuestas de agosto ha bajado al 40% frente al 62% que tenía en
mayo. En los primeros tres meses tras ser elegidos, el apoyo a Sarkozy y a
Hollande era superior al 50%, y ya vimos cómo acabaron… Por el lado contrario,
Trump no defrauda. Se comporta tal como se esperaba (y se temía).

La lección más poderosa que hemos
sacado de estos años en los mercados financieros ha sido la importancia
primordial (yo diría que única) de la cantidad de dinero impresa. La medida que
mejor lo refleja es la línea idéntica que podemos dibujar en un gráfico entre
capitalización bursátil y el crecimiento del balance de los mercados
financieros. No ha hecho falta mirar más allá. El mercado, al final, se ha
defendido, tirándose a cualquier activo que tuviera un mínimo rendimiento, sin
mirar al futuro. La pregunta más importante que debemos hacernos es si los
Bancos Centrales pueden controlar el mercado anómalo que han creado. Si
intentarán “recuperar” algo de lo adelantado a los mercados, independientemente
de si los datos macroeconómicos acompañan o no.

El tema de los FANG. Ha vuelto a
marcar un mínimo de posiciones cortas en estos valores. No llegan al 2% de su
capitalización bursátil. La media del S&P 500 (en mínimos históricos
también, por cierto) es del 4%. En los últimos quince años, Google ha comprado
214 empresas, Apple 88 y Amazon 76. Cualquier empresa que sobresale es
inmediatamente succionada por estas grandes empresas en su afán por alcanzar el
absoluto monopolio, dando curiosamente la razón a la teoría capitalista de Karl
Marx. La subida meteórica de los fondos pasivos crea un flujo continuo hacia
estos valores y una estabilidad artificial, de que esto va a ser así para
siempre. Los algoritmos se van adaptando a esta situación, y el más empleado
parece ser el buy on dip, compra cada vez que abra ligeramente a la baja. ¿Qué
pasa si el escenario cambia? Una de las situaciones delicadas entre los
traders, siempre era cuando había un excesivo número de posiciones cortas y el
batacazo para arriba que suponía su cierre. En caso de caída en estos valores,
ese escenario no existe, no hay nadie corto.

No hay nada que dé más miedo que
algún político europeo que salga en una alocución diciendo que la crisis está
definitivamente superada, o como dijo Yellen “Los bancos son ahora mucho más
fuertes y no es probable ver otra crisis financiera en lo que resta de nuestras
vidas”. 

La deuda española vuelve a
superar sin sonrojo el 100% del PIB. Creciendo por encima del 3%, y con los
tipos de interés por los suelos, lo que aminora de forma considerable el
servicio de esa deuda. Con la espada de Damocles de la demografía sobre
nuestras cabezas, no sé cómo vamos a salir de la próxima vez que nos vengan mal
dadas.

El mayor miedo que siempre
afrontamos los gestores, es que nos agarremos a los planteamientos del pasado
en un mundo que evoluciona rápidamente. Podemos fijarnos en unos ratios
económicos que carezcan de relevancia. Se pasa de valorar activos reales a
valorar activos intangibles, de una sociedad industrial a otra inmaterial.
Conceptos básicos como “capacidad de la actividad productiva” quizá ya no
signifiquen nada, por ejemplo. Si miramos lo sucedido en el reventón de la
burbuja de internet de comienzo de siglo, vemos cómo muchas empresas
desaparecieron, pero las supervivientes son los iconos actuales. El tema de los
tiempos, en tecnología, siempre es complicado de gestionar desde el punto de
vista de confeccionar una cartera. Llevamos oyendo mucho tiempo de realidad
virtual, de realidad aumentada, de nanotecnología, de inteligencia artificial,
big data. ¿Se puede repetir el estallido de la burbuja de internet o nos
encontramos ante algo realmente disruptivo que experimentará un crecimiento
exponencial y acelerado?

Bueno, no les aburro más con mis
paranoias. Ya decía Mel Brooks: “Tragedia es cuando yo me corto un dedo.
Comedia es cuando tú te caes por las escaleras y te matas”.

Buena vuelta.

 

Julio López Díaz, 30 de agosto de 2017

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