Área personal

Carlos II

Julio López 1 Abr 2025

Parece ser que una de las pasiones de Carlos II el Hechizado era comer huevos y que podía consumir hasta tres al día. Cuando su reino se encontraba en una crisis económica bastante grave debido a los problemas de la guerra y el despilfarro de los distintos gobernantes, el rey y su valido el duque de Oropesa decidieron encargar la supervisión de las cuentas del estado a Fernando Joaquín Fajardo, marqués de Vélez, y este tuvo que viajar por la península para ver dónde podía elevar los impuestos y mejorar la economía. Se carteaba frecuentemente con el monarca. Según parece, debido a su pasión por los huevos, solía terminar sus misivas con un "donde quiera que te halles, Fernando, manda huevos". Fernando se iba enfadando según leía las cartas, porque el rey hablaba en ellas de todo menos de economía y parecía que su trabajo era en balde porque ninguna de sus recomendaciones se tenía en cuenta. Por ello mismo, montaba en cólera y repetía gritando la preocupación principal del Hechizado, con el ya famosísimo: "¡Manda huevos, manda huevos!".

Ya ven, no hay que pagar derechos de autor a Federico Trillo sino a Carlos II. Trump en vez de acabar sus alocuciones con el susodicho manda huevos, lo hace con un manda aranceles, pero en ambos casos no parece que con ello se mejore la economía del país.

El deterioro de los mercados financieros en las últimas dos semanas ha sido evidente. Recordando las carreras de Fast & Furious, el óxido nitroso que le metían a la carburación del coche para ganar sobre la línea de meta, es el equivalente a lo que ha pasado en el último mes en Europa con el gasto armamentístico. Los efectos han durado poco, y los niveles de sobrecompra y las altas valoraciones han dejado de alimentar ya el vehículo. Todo el mundo no para de comentar el tema de aranceles como el principal conductor del mercado, pero lo verdaderamente importante es lo que no sale en los titulares de prensa. El principal problema que veo por delante, es que la posibilidad de una recesión es mucho más alta de lo que el mercado ha barajado hasta ahora. Para los que sigan periódicamente estas líneas, no olvidarán mi particular matraca, con el tema de la deuda pública y su crecimiento totalmente inmanejable. La mayoría del crecimiento experimentado en los últimos cuatro años se ha debido a un gasto público desaforado, y pienso que el control de este gasto público que empieza a hacer la nueva administración americana es lo que está detrás de esta caída de los mercados. Las cifras todavía no lo reflejan. De hecho, el déficit fiscal americano de los cinco primeros meses de su año fiscal ha alcanzado un nuevo pico de 1.5 trillones de dólares, el mayor de su historia, pero la motosierra de Musk lleva solo un mes y medio encendida.

 En una economía absolutamente apalancada, cualquier pausa en el llenado de los depósitos de gasolina conlleva una caída drástica del consumo y una subida del desempleo, que son las preocupaciones que se reflejan en las encuestas que se realizan al consumidor americano. Los índices de confianza están en mínimos de tres años, y si miramos los últimos quince años solo han estado más bajos en el 2011 y en el 2022, cuando empezaron a subir los tipos de interés y en plena subida de los precios del gas y la electricidad. Hay un dato que me llamó poderosamente la atención. Estamos en el nivel más bajo desde el 2015 (año que empezó la encuesta), en el número de familias norteamericanas que disponen de 2.000 dólares para hacer frente a un imprevisto en el próximo mes. El 38% de las familias responden que no pueden hacer frente a ese gasto. Este dato viene acompañado por un dato también curioso. Los padres americanos en edad laboral, dedican el doble de dinero al mantenimiento de sus hijos mayores de 18 años que a su fondo para la jubilación (ha subido un 6% en el último año) con una media de 1.500 dólares por familia. Este desbarajuste se ha mantenido hasta ahora por el llamado efecto riqueza, y que depende en su mayoría de la buena marcha de la revalorización de las acciones. Si le añadimos que la cifra pendiente de pago en tarjetas de crédito acumula ya un déficit de 1.2 trillones de deuda ( un 50% más que en 2021) no parece que el panorama sea muy optimista. En el momento en el que esto se rompe, el efecto multiplicador puede ser glorioso. Nos encontramos al final de un camino en el que tomar una solución indolora es bastante complicado. Camino A, podemos seguir como hasta ahora, nos olvidamos de intentar controlar el gasto público, seguimos creando empleo público también cada vez más ineficiente, pero que conlleva una paguita a mucha gente y esperamos que alguien siga financiando todo esto. Financiarlo significa o bien subir impuestos o bien incrementar el endeudamiento. En el segundo caso, ya vemos que el mercado va a solicitar tipos de intereses más altos como estamos viendo en los bonos a largo plazo. Si vuelven a cortar por el medio y vuelven a usar a los Bancos Centrales para bajar artificialmente los tipos de interés comprando deuda, el desbarajuste en la inflación puede ser morrocotudo. No hay más que ver lo que está pasando con todo el mercado lanzándose a comprar oro como si no hubiera un mañana.

El Camino B es el que parece estar implementando la nueva administración americana. Recorto gasto, provoco una recesión que espero que sea corta, y vuelvo a crecer de forma más higiénica y fuerte, con una deuda más baja y con más dinero en los bolsillos de los ciudadanos. Veremos qué nos depara el futuro.

El mercado, según reflejan las encuestas, se muestra sumamente complaciente y cómodo estando largo de acciones europeas. Todo el mundo está dentro del tren.         Cada cual que vea. Son las mismas encuestas que reflejaban hace tres meses que había que tener acciones americanas. La ley del sentimiento contrario tiene pinta que volverá a hacer de las suyas. Técnicamente la cosa pinta bastante mal. El pull back que ha hecho el SP500 a su media de 200 sesiones y su posterior rechazo no beneficia mucho a los alcistas. No estaríamos largos hasta que no la vuelva a superar. El problema que vemos, es que hay mucho sectores que, en el caso de darse la vuelta, tenemos los soportes muy alejados después de subidas en vertical. El caso más claro es el de los bancos europeos. No descartamos caídas superiores al 10%. Ese movimiento de subida ha venido acompañado con una bajada del 18% en los bancos americanos. Los niveles nulos de provisiones que están estimulando los beneficios bancarios (si como espero pueden verse comprometidos por incrementos de las expectativas de recesión) pueden sorprender a la baja en un futuro no muy alejado. No le vemos atractivo ninguno.

Tampoco el mercado inmobiliario parece anunciar esa recesión. Los precios en España han subido un 7.5% en el último año 8 (En Madrid un 15%). Ya en Madrid, Barcelona, Málaga, San Sebastián o Cádiz, hay que destinar más del 50% de los ingresos para afrontar la vivienda. Un panorama desolador.

Yo recordaría a George Soros. “La historia económica es una serie interminable de episodios basados en falsedades y mentiras, no en verdades. Representa el camino hacia el gran dinero. El objetivo es reconocer la tendencia cuya premisa es falsa, seguir esa tendencia y dar un paso afuera antes de que quede desacreditada”.

Buena semana,

Julio López

6 Mar 2025
La economía alemana
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