Se cuenta que el prestamista y
senador romano Marco Licinio Craso tenía otras ocupaciones también muy
lucrativas. Organizó el primer servicio de bomberos de la historia. Esto sería
positivo si, además, no hubiera organizado, simultáneamente, un grupo de incendiarios
que le procurase trabajo al otro grupo, así como pingues beneficios a él. Sus
servicios estaban coordinados por una extraña norma: cuando se le notificaba
que una casa estaba ardiendo, en primer lugar, se la compraba al dueño y luego
sofocaba el incendio. Si el propietario no quería vendérsela, dejaba que la
casa se quemara. Llegó a ser tan proverbial la avaricia de Craso que murió en
la batalla de Carras, asesinado de un modo atroz por sus enemigos partos,
haciéndole comer oro.
Ayer hubo reunión en Nueva York
de los Marcos Licinios Crasos del siglo XXI, y finalmente anunciaron que
empezarían a reducir el tamaño de su mastodóntico balance. De momento, lo harán
simplemente no renovando los vencimientos de deuda a ritmo de 10.000 millones
de dólares al mes, para irlos subiendo a medida que vean que no dañan al
mercado. Subieron las posibilidades que haya una nueva subida de tipos antes de
final de año, pero bajaron el nivel en donde terminarían los tipos de interés
al final de este ciclo de subidas, allá para dentro de dos años (todos calvos).
Las previsiones del grupo de sabios, la verdad, tiene una importancia relativa
porque la mayor parte de ellos serán sustituidos y pasarán a mejor vida
(empezarán a cobrar como conferenciantes de los principales bancos de inversión
y no tendrán los límites salariales actuales de empleados públicos) y otros
vendrán que bueno te harán. El ciclo de la vida.
La perspectiva de cómo son las
cosas, cambian en función de la posición que ocupes en el terreno de juego. Recordemos
como Donald Trump en su campaña electoral del año pasado, se quejaba de cómo la
FED ayudaba a Obama manteniendo los tipos bajos, a la vez que declamaba contra
los precios totalmente disparatados de las acciones. Este año la FED no debe
tener prisa por subir tipos, y los precios de las acciones reflejan la
confianza en el nuevo presidente americano. No sé cuántos yernos le quedan a
Donald desempleados pero veremos pronto la política de renovación de cargos que
nos espera, habremos de suponer que serán personas con cierta predisposición a
no subir tipos.
De todas formas, lo más llamativo
de la comparecencia de Janet fue la confusión, no disimulada, por la
resistencia de la inflación a subir en una situación de pleno empleo. Esto que
puede ser anotado como positivo (pleno empleo e inflación baja) tiene el pero
del elefantiásico nivel de deuda. La inflación tradicionalmente hace más
fácil el pago de las deudas, y si no la tenemos el esfuerzo de repago es mucho
mayor (a no ser que tengamos tipos negativos para siempre). En todos los
tiempos, el hombre se debatió entre las inmediatas recompensas y costos del
exceso y las ventajas remotas de la restricción. Sólo después de experimentar
las primeras se legislaron las segundas. Ahora le hemos dado la vuelta a la
tortilla, y el demorar las cosas está penalizado. Todo tiene que ser aquí y
ahora. Le preguntaré a algún psicólogo, sociólogo o filósofo las consecuencias
para el mundo más allá de la economía. No me deja de sorprender este
planteamiento. Forma parte de la huida hacia adelante, de golpear la lata calle
abajo o que lo solucione el gobernante que me sustituya. No
queremos enfrentarnos a los
problemas para evitar cualquier mínimo dolor, y esperamos que las cosas se
solucionen por arte de guerra (las pensiones, por ejemplo).
En el mundo de las inversiones
pasa lo mismo. No hay frase más peligrosa que ¿sabes por cuánto ha vendido el
vecino el piso de abajo? o ya te dije que invirtieras en esto, ahora te
podrías pagar el nuevo iphone XXXIII
como yo.
Por eso traigo a colación, una
entrevista que le hicieron hace poco a Howard Marks de Oaktree, uno de los
grandes de la inversión y ya con un porrón de años a sus espaldas. El bueno de
Howard daba pinceladas sugerentes que les acorto.
La perspectiva de retornos es la
más baja de la historia. El comportamiento más extendido entre los inversores
ya sea por vocación o por necesidad es de favorecer al riesgo.
La historia tiende a repetirse
Proceso:
1) Los
fundamentales de inversión fluctúan cíclicamente.
2) Los
inversores sobrerreacionan a las fluctuaciones.
3) El
nivel de aversión al riesgo que se incorpora en el comportamiento del inversor
varía entre excesivo e inadecuado.
4) Las
condiciones de mercado cambian de depresión a elevada y traicionera estimación
de ser los Máster del universo.
Se hace un trasvase a activos de
riesgo justo cuando teóricamente tienen la menor expectativa de retornos de su
historia, en contraposición a lo que dice la historia. Tú debes tomar riesgos
cuando otros se están desembarazando de él, no cuando todos compiten por él.
Resumen del mercado:
1) Marea
de liquidez.
2) Mínima
tasa de interés en inversiones tradicionales.
3) Poca
preocupación por el riesgo.
4) Reducidas
perspectivas de interés en todo el mundo.
Las bases para un boom son las
siguientes:
Un ambiente benigno, un poco de
verdad, un beneficio temprano, más dinero que ideas, eliminación de aquello que
nos haga descreídos, rechazo de las normas elementales de valoración, la
persecución de lo nuevo, círculo virtuoso y miedo de perderse el movimiento. La
mayoría de la gente no piensa que haya nada que pueda causar problemas a corto
plazo. Todo esto unido es lo que hace que el riesgo sea mayor.
Confianza en un círculo virtuoso
incapaz de ser interrumpido.
Dados los méritos de las
compañías, no hay precio suficientemente alto para sus acciones.
Se extrapolan las virtudes al
infinito.
¿Qué puede romper esta dinámica?
El ambiente se altera en forma insospechada, sube la competencia, incluso
buenos fundamentos puedes ser sobre pagados.
Como decía Tagore: No es tarea
fácil dirigir a los hombres; empujarles, en cambio, es más sencillo.
Buena semana.
Julio López Díaz, 21 de septiembre de 2017


