Ametralladoras

El alto mando británico de la
Primera Guerra Mundial se mostraba al principio reacio a dotar de
ametralladoras a sus tropas, porque consideraba que era un arma defensiva
contraria a los ideales del ejército británico. “Dos por batallón es más que
suficiente” declaraba el general Haig en 1915. Cuando compañías enteras de
infantes británicos perecieron frente a las ametralladoras alemanas en Ypres,
el mando cambió de opinión y formó el Cuerpo de Ametralladoras.

Ya que para muchos lo de los
Quantitative Easing era poca munición, el siguiente paso ha sido la reforma
fiscal de Trump. Sigue siendo curioso que a una economía en pleno vigor según
comunican los políticos, no dejen de hacerle falta esteroides permanentemente.
Una vez conocida un poco mejor la letra pequeña de la reforma fiscal americana,
podemos empezar a darle vueltas a las distintas implicaciones que puede tener.
Una de las cosas que cambian es el sistema tributario internacional existente
para las corporaciones norteamericanas. El sistema anterior permitía diferir el
pago de impuestos hasta que se repatriaran efectivamente los beneficios
empresariales obtenidos fuera de Estados Unidos, por lo que muchas empresas
optaron por, básicamente, apilar grandes cantidades de dinero fuera del país,
principalmente en algún tipo de paraíso fiscal. En algunos casos, como en
Apple, las empresas para obtener liquidez sin recurrir a la repatriación se
vieron obligadas a emitir bonos. La cifra total estimada que las compañías
mantenían fuera era alrededor de 3 billones de dólares (europeos) casi dos
veces y media el PIB de España. La ley aprobada establece una tasa para el cash
retornado del 15.5% y para otros activos menos líquidos del 8%, y las empresas
pueden pagarlo en los próximos ocho años. Apple ha sido la primera empresa en
acogerse a la medida, y eso le va a suponer pagar alrededor de 38.000 millones
de dólares en impuestos. Todo esto supone un mundo de conjeturas y un verdadero
dominó de posibilidades en el mundo de los activos financieros, (y puede que en
la economía real).  La cifra a pagar
viene a ser alrededor del 80% de los beneficios esperados de este año o una
reducción del beneficio del 10% los próximos ocho años. Eso en cuanto a
valoración, pero lo realmente interesante es qué va a hacer con ese dinero y
segundo, dónde está ahora mismo, porque su traslado puede tener un impacto
significativo en tipos de interés, tipos de crédito o divisas. El abanico de
ese dinero estará en bonos gubernativos y bonos corporativos, en diversas
monedas, y no sabemos en qué medida puede estar cubierto con alguna estructura
compleja fuera de balance, que pueda minorar el efecto que comentamos o si se
llevará directamente los holding que tiene fuera a Estados Unidos para pagar
sólo ese 8%. Pero en principio, en un momento en el que progresivamente van a
desaparecer (eso han dicho) las compras de Bancos Centrales, el que puedan
desaparecer también del lado de la demanda de bonos muchas de estas empresas,
puede tensionar todavía más los mercados monetarios. Desde luego, en el mercado
de divisas no hemos visto, de momento, movimientos apreciativos del dólar, sino
todo lo contrario.

En el lado de lo que puede hacer
con ese dinero, las posibilidades son muchas. En el caso de la compañía de la
manzana, lo que les gustaría a los bancos de inversión es que se lanzara a por
algún tipo de adquisición que les dejara a ellos pingües beneficios. Unos dirán
que Tesla, y otros presentarán papeles en los que la víctima podría ser
Netflix. En un caso u otro, veremos seguramente saltos alocados en las
cotizaciones, por rumores de que han visto a Tim Cook en un Mall viendo por
fuera el Model S de Tesla o que se había bajado la segunda temporada de The
Crown. Otra posibilidad es que empleara ese dinero para seguir comprando sus
propias acciones y seguir llevando su cotización hasta el infinito y más allá.
Seguirás incrementando la inflación de activos financieros, pero para la
economía real no supondrá nada. Seguramente, para congraciarse con Trump, harán
algún tipo de concesión diciendo que usarán parte de ese dinero para crear
nuevos puestos de trabajo en Estados Unidos (America first). Veremos cuál es el
sumatorio final de todas estas cuitas y si seguiremos vivos para contarlo (esta
semana han vuelto a circular rumores de cierre gubernamental por sobrepasar el
techo de deuda). Pero como alguien de cualquier partido en la oposición dijo
una vez, las promesas de ayer son los impuestos de hoy. Muchos de los problemas
con que se enfrenta hoy el mundo son el resultado de medidas a corto plazo
adoptadas en el siglo pasado. Cada vez conozco más amigos financieros que se
siguen sorprendiendo con que haya gente tan primitiva que no se le ocurra otro
método para ganar dinero que trabajar, con lo fácil que es comprar cualquier
acción e irse a dormir…  Ese es el mundo
que nos hemos construido y quizá tenga que cambiar mi cabeza prusiana para
sobrevivir en él.

Mientras tanto, para compensar,
en el Viejo Mundo hemos presenciado esta semana la quiebra de Carillion en Gran
Bretaña, otra empresa con grandes conexiones con el Gobierno Británico que
prestaba servicios de soporte técnico y construcción en todo el mundo, con
31.000 empleados directos y unos cuantos decenas de miles indirectos, y con un
agujero en su fondo de pensiones como para drenar el Támesis. A eso se le
acompaña un informe de Begbies Traynor, la empresa especialista en
insolvencias, anunciando que hay casi 500.000 negocios en Gran Bretaña con
stress financiero, un 36% más que el año anterior. ¡Viva el Brexit! Y un aviso
a navegantes más próximos…

La clave para el próximo mes la
vamos a tener en los tipos de interés americanos. Estamos a punto de romper la
zona del 2.60% a 10 años, que fueron los máximos del año pasado, y que
significarían técnicamente la ruptura de la tendencia bajista de los últimos treinta
años. Las consecuencias, en mi opinión, es que muchos fondos de pensiones
podrían a empezar plantearse cambiar parte de su cartera de renta variable por
tipos de interés.

Y para terminar, una estadística
curiosa que aparece en bespokeinvest. Desde 1993, si alguien hubiera comprado a
la apertura del SP500 cada día y lo hubiera vendido al final del día, la
rentabilidad hubiera sido del -5.2%, pero si se hubiera hecho lo contrario,
comprar al final del día y vender al comienzo de la siguiente sesión, el
retorno hubiera sido del 568%. La mayoría del movimiento se produce en el
llamado mercado after-hours cuando no hay casi jugadores en el campo de juego.
¿Hay o no hay meigas?

Si tuviéramos que fiarnos del
sentido común, la Tierra seguiría siendo plana…

Buena semana

Julio López Díaz, 19 de enero de 2018

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