Gandhi

Mahatma Gandhi comenzó su
revolución ante el Imperio Británico en la India, y lo hizo con sal. El 12 de
Marzo de 1930, comenzó la Marcha de la Sal, una manifestación a través del país
contra los impuestos a los que estaba sujeto este producto. Fue la respuesta
pacífica de Gandhi a los punitivos impuestos por la sal que imponían los
británicos a su colonia. Gandhi se preguntaba: ¿Si la providencia suministra la
sal en tanta abundancia que hasta los océanos están repletos de ella, por qué
debe estar sujeta a impuestos? Fue el principio del fin del gobierno británico
en la India.

Cuando se crea más dinero que sal
en los océanos, se producen movimientos que en otros momentos parecerían inexplicables.
Estamos viendo valoraciones históricas extremas en activos financieros e
inmobiliarios, y las criptomonedas son un reflejo más de ello. La verdad es que
he perdido la cuenta de las veces que habré hablado de bitcoin las últimas tres
semanas. Después del año que me ha dado la bolsa americana, tener un motivo de
desquite, moralmente le realza a uno. En estos momentos cotiza a 17.000
dólares, pero a esta cotización hay que sumarle los dos Spin-off que ha tenido
este año; 1.500 dólares del bitcoin cash y unos humildes 250 dólares el bitcoin
oro, con lo que la suma se acerca a los 19.000 dólares, que no está nada mal.
Ponerle un techo sigue siendo una tarea hercúlea, desde luego, y a pesar de que
ya ha comenzado esta semana un mercado de futuros para el que quiera quedarse
corto, yo no lo haría por nada del mundo. Mientras haya voces que sigan
hablando permanentemente de burbuja, más se realimenta el movimiento cada vez
que hay una bajada. Eso sí, la volatilidad va a ser de aúpa, pero estoy
convencido de que el bitcoin ha venido para quedarse. No descarten volver a ver
niveles por debajo del 10.000, pero la asimetría del movimiento hacia arriba me
parece más que evidente. El bitcoin tiene dos partes que podemos diferenciar.
Una tecnológica, que representa una auténtica revolución y una
político-económica, que representa el final del monopolio de emisión de aire de
los Bancos Centrales. Es un movimiento de defensa frente al control de unos
pocos, en forma muchas veces opaca, de la emisión sin freno de dinero. Es un
movimiento de la “Resistencia” frente a la “Estrella de la Muerte del Senado”.
Una fuente de valor, limitada, descentralizada, como estamos viendo muy
competitiva, y sobre todo, que no está basada en el apalancamiento sin fin y un
crecimiento desaforado de la deuda. El otro día, un “incrédulo” del bitcoin me
decía entre cervezas y olivas: “es es una auténtica locura, ya ha tenido un
crecimiento superior a la burbuja de los tulipanes en Holanda”.  Yo aproveché para enseñarle un gráfico en el
teléfono

– ¿Te refieres a esta curva
vertical de precios?

-Esa. ¿No te parece una pasada?

-Sin duda, contesté. Lo que pasa
es que no es el gráfico del bitcoin. Es un gráfico del crecimiento de la oferta
monetaria en el mundo en los últimos veinte años. El dinero creado de la nada…
como con los colores, cada uno tiene sus gustos. Yo veo la burbuja en la bolsa
americana y otros en el bitcoin. Al final, es un reflejo de la creación de
dinero sin ir a producir nuevas cosas.

El bitcoin no deja de tener un
halo romántico. Algo creado en un círculo de jovenzuelos pajilleros con granos,
que hace frente a la División Panzer. Y está suponiendo también un rebalanceo
importante de la riqueza del mundo. El mismo rebalanceo que ha supuesto los
tipos de interés negativos, lo que pasa es que aquí los beneficiarios son gente
a la que le estaba vetada la entrada al club (si excluimos a los gemelos de
Facebook). No es algo muy distinto de lo que hemos visto los últimos años. “La
magia está en el aire”. En tanto en cuanto los Estados Modernos de Bienestar
continúan gastando más de lo que recaudan, generando una deuda impagable,
monetizándola constantemente; el bitcoin supone una ruptura de este proceso al
ser una base fija e inalterada (y con una cifra inferior a la teórica de 22 millones
de unidades debido a todos los bitcoin perdidos). Sólo les voy a dar una cifra.
Hay 16 millones de familias en el mundo, con una riqueza financiera superior a
1 millón de dólares. Ahora mismo, la cifra de bitcoin en circulación es
equivalente a ese número. Es decir, los más ricos del mundo sólo tocan a 1
bitcoin. ¿Qué pasaría si dijeran a sus asesores financieros: “cómprame uno de
esos bitcoin”, esas 15.999.999 personas? (excluyo a Jamie Dimon por razones
obvias). Desde luego, una de las condiciones para convertirse en dinero, la
reserva de valor, la empieza a cumplir de sobra. Además es fácilmente
transportable y divisible. Desde luego es un claro competidor del oro. Una vez
más, la ley de la oferta y la demanda. Nunca hay que olvidarla. Si se paga 450 millones
de dólares por el último Leonardo, aparte de por sus cualidades pictóricas, es
porque es único. ¿Cuánto valdría si Leonardo hubiera hecho 500.000 copias
iguales?

Al bitcoin lo han matado ya más
veces que a Peter Sellers en la película El guateque, y como el Ave Fénix
vuelve a volar más esplendoroso, volviendo a nacer de sus cenizas. Estamos
viendo lo que representa UBER para el Taxi, AIRBNB para los hoteles, ¿Por qué
iba a ser distinto para el sector financiero? La economía encuentra siempre sus
rendijas para acabar con los monopolios. Aquí los que han estado cerca de la
creación de dinero se han favorecido hasta ahora de su juguetito. Si no son
ellos, son como en la Edad Media, instrumentos creados por el maligno que
tienen que acabar en la hoguera. Algunos comparan (un poco recargadamente
quizá) que el bitcoin es equivalente a las 95 tesis que clavó Lutero en la
Iglesia de Wittenberg y que acabó con el monopolio de la Iglesia de Roma.

¿Estallará antes el bitcoin o el
conundrum financiero que nos hace tragar como ruedas de molino con más gasto
público, menos impuestos, menores tipos de interés y deuda creciente?

Después de estar durante años
hablando de austeridad, ahora toca hablar de bajadas de impuestos en todo el
mundo. Como en las verbenas, nadie quiere quedarse atrás vendiendo su producto,
y si oye al de al lado con bajada de impuestos, ellos vociferan lo mismo. Todo
el mundo tiene miedo de que el vecino le coma la tostada. Como cuando se daban
préstamos para terrenos con lagartos, porque se los daba el banco de la esquina
y nosotros no vamos a ser menos.

Mientras tanto, el mercado no
cambia mucho. Europa va viento en popa a nivel macro, pero las bolsas están
atascadas. USA sigue dándole la barrila con la bajada de impuestos y cada vez
que ven a dos senadores metiéndose en una habitación sube cinco puntos el
S&P. Hay muchos indicadores que nos alertan de que puede haber un susto
(alto de 31 años de optimistas en las encuestas del Investor Intelligence,
ratios put-call en bajos extremos) pero el dibujo técnico sigue sin acompañar y
cualquier bajada sigue siendo un buy on dips. Ya de la volatilidad ni hablo. El
nivel de miedo es inexistente.

En fin, siempre recuerdo aquella
escena de Los Simpson donde Homer se sentaba muy serio delante de su hijo y le
decía “Hijo, si de verdad quieres algo en esta vida, vas a tener que trabajar
duro por ello. Ahora, cállate, que van a dar el número de la lotería”.

Felices fiestas y suerte,

 

Julio López Díaz, 14 de diciembre de 2017

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